La Patagonia argentina vuelve a enfrentar una emergencia ambiental. Un incendio forestal fuera de control ha consumido más de 5,500 hectáreas y mantiene en alerta a comunidades de Chubut, mientras otros focos activos avanzan en Neuquén, Río Negro y Santa Cruz. Cientos de brigadistas y vecinos voluntarios trabajan al límite para contener un fuego que no da tregua.
Fuego sin freno y comunidades cercadas
El principal foco comenzó el lunes en el balneario Puerto Patriada, ubicado a unos 1,700 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, y se expandió rápidamente por las condiciones climáticas adversas.
Las llamas rodearon la localidad de Epuyén, un paraje de poco más de 2,000 habitantes, enclavado entre un lago de origen glaciar y cerros con bosques nativos.
“Hay focos en todos lados, cada cinco minutos se anuncia un nuevo incendio. Es un infierno”, relató en Instagram Flavia Broffoni, vecina de Epuyén, quien participa en las tareas de contención.
Evacuaciones y daños materiales
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, informó que las próximas 48 horas serán clave para frenar el avance del fuego debido a las condiciones climáticas extremas.
Hasta ahora:
- 3,000 turistas fueron evacuados de Puerto Patriada
- 15 familias debieron abandonar sus hogares en Epuyén
- Más de 10 viviendas resultaron destruidas
Brigadistas al límite: “No somos superhéroes”
El operativo oficial reúne a casi 500 personas, entre brigadistas, bomberos, rescatistas, fuerzas de seguridad y personal de apoyo. Para reforzar las tareas, se espera el arribo de aeronaves y brigadistas provenientes de Córdoba y Chile.
Hernán Ñanco, integrante de la Brigada Nacional Sur del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, explicó que el contexto actual es más complejo:
“Temperaturas más altas y menor humedad, sumadas al reemplazo de bosques nativos por pinos, generan fuegos más agresivos”, señaló.
Ñanco también alertó sobre el desgaste físico y mental del personal:
“No somos superhéroes. Hay angustia y mucho estrés”.
Recortes, bajos salarios y pluriempleo
Los brigadistas enfrentan además limitaciones salariales. Tras los recortes al gasto público impulsados por el presidente Javier Milei, el salario mensual de un brigadista oscila entre 600,000 y 900,000 pesos argentinos (entre 400 y 600 dólares).
“No se puede vivir de esto en Argentina. Muchos compañeros se van porque los sueldos no avanzan”, afirmó Ñanco.
La mayoría debe recurrir al pluriempleo para sostenerse.
Vecinos en la primera línea del combate
Ante la magnitud del desastre, brigadas comunitarias integradas por vecinos cumplen un rol clave. Estas agrupaciones, muchas financiadas por donaciones, realizan tareas de defensa territorial, mapeo y concientización.
“El incendio es gigantesco y el agotamiento físico y mental nos tiene al límite”, publicó la Brigada Patagónica en redes sociales.
Un problema recurrente en la región
La emergencia ocurre apenas un año después de los peores incendios en tres décadas. Entre enero y febrero de 2025, la Patagonia ya había perdido 32,000 hectáreas por el fuego, evidenciando una crisis ambiental persistente que pone bajo presión a los sistemas oficiales y comunitarios de respuesta.
